Las exportaciones récord de granos marcaron el primer semestre de 2026, con más de 60,7 millones de toneladas embarcadas entre granos y subproductos.
Impulsada por cosechas históricas de maíz, trigo y girasol, Argentina consolidó su posición como uno de los principales proveedores mundiales de alimentos.
El excelente desempeño productivo permitió que la demanda internacional absorbiera volúmenes inéditos de cereales y oleaginosas. El maíz lideró los embarques con 21 millones de toneladas, un 23% por encima del promedio de los últimos años.
El trigo también registró un desempeño sobresaliente, con 11,1 millones de toneladas exportadas, un volumen 63% superior a la media. En tanto, el complejo girasol alcanzó el equivalente a 4,4 millones de toneladas, unas dos veces y media más que el promedio del último quinquenio.
La soja mostró un comportamiento diferente. Sumando el grano y los derivados industriales, las exportaciones totalizaron 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período del año anterior. Además, fue la menor participación de la oleaginosa sobre el total exportado en los últimos 26 años, al representar apenas el 33% de los envíos.
Maíz, clima y mercado: las variables que siguen de cerca los productores
El dinamismo comercial también se reflejó en los compromisos de venta. Mientras maíz y trigo superaron ampliamente sus promedios históricos, la soja se ubicó un 10% por debajo, aunque durante mayo y junio comenzó a recuperar ritmo gracias a una mejora en los precios relativos.
En paralelo, la cosecha de maíz avanza con demora. Al 2 de julio, la recolección alcanzaba el 65% del área nacional, el ritmo más lento de los últimos cinco años. Las lluvias y la elevada humedad dificultaron el ingreso de las cosechadoras, especialmente en Buenos Aires, Córdoba y La Pampa.
A pesar de la caída de las cotizaciones en Chicago, el mercado encontró un factor de sostén en Europa. La intensa sequía que afecta a Francia amenaza con reducir cerca del 30% de su cosecha de maíz, la más baja en 26 años. Este escenario impulsó una recuperación de los precios del cereal en el mercado de futuros de París (MATIF), mientras Chicago retrocedió tras la disminución de las tensiones en Medio Oriente.
Por otra parte, las perspectivas climáticas para la próxima campaña son alentadoras. Los informes de la Bolsa de Comercio de Rosario indican que podría desarrollarse un evento de El Niño de fuerte intensidad durante el verano, favoreciendo el potencial productivo de los cultivos.
Si bien mayores precipitaciones podrían generar inconvenientes durante la cosecha, el fenómeno aparece como un factor positivo para alcanzar otra campaña de elevada producción.
En el mercado de fertilizantes también comenzaron a observarse cambios. Tras el cese del conflicto en Medio Oriente, se reanudó parcialmente el tránsito por el Estrecho de Ormuz, permitiendo la salida de cargamentos que permanecían demorados.
Como consecuencia, los precios internacionales de la urea retrocedieron hasta niveles previos al conflicto. Sin embargo, el abastecimiento global continúa condicionado por limitaciones logísticas y una recuperación aún parcial del comercio marítimo.
Con este panorama, las exportaciones récord de granos reflejan el fuerte potencial productivo del agro argentino. Al mismo tiempo, las expectativas para la próxima campaña permanecen favorables, aunque seguirán condicionadas por la evolución del clima y de los mercados internacionales.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
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