Silos Mengo avanza con nuevos estándares de calidad para sus equipos y apunta a fortalecer su presencia en el mercado agroindustrial argentino.
La empresa incorporó más ingeniería a sus procesos para acelerar el desarrollo de nuevos productos. El objetivo es mejorar la calidad, reducir costos y responder a las nuevas condiciones del mercado.
Matías Mengo, socio gerente de la firma, explicó que varios proyectos de desarrollo estaban pendientes de implementación. La dinámica cotidiana de una PyME dificultaba avanzar con la velocidad necesaria.
El escenario cambió con la aparición de nuevas reglas de mercado. Esto llevó a la empresa a sumar personal y recursos al área de ingeniería. “Trabajamos mucho sobre los costos y lo hemos logrado”, destacó Mengo, ante las cámaras de Campo Directo. La incorporación de ingeniería permitió optimizar tanto el desarrollo como la fabricación de los equipos.
El proceso contempla una etapa previa de ingeniería, seguida por pruebas y validaciones. Esto permite acelerar los tiempos de producción y mejorar la selección de materiales. También genera mejoras en las etapas de fabricación y montaje. De esta manera, la empresa busca sostener estándares más elevados en cada equipo.
Un nuevo estándar de galvanizado y dureza
Uno de los desarrollos más importantes surgió a partir de un trabajo conjunto con Ternium. El proyecto involucró a las áreas técnicas y comerciales de ambas empresas. El resultado fue una materia prima con mayor calidad y dureza. El nuevo desarrollo también permitió elevar significativamente el nivel de galvanizado utilizado.
Los productos importados que comenzaron a llegar al mercado presentaban un mínimo de 350 gramos por metro cuadrado de revestimiento. Hasta entonces, Silos Mengo trabajaba con el estándar argentino de 275 gramos. Ante la consulta de los clientes, la empresa decidió avanzar con una nueva alternativa. Luego de distintas pruebas, alcanzó prácticamente los 450 gramos por metro cuadrado.
El desarrollo no se limitó al revestimiento. También se trabajó sobre la dureza de la chapa galvanizada. El estándar habitual se ubicaba en torno a 250 de dureza. La empresa ahora dispone de materiales de 340 y 430 en espesores de hasta 3,2 milímetros.
Esto permite diseñar estructuras más livianas y, al mismo tiempo, con mayor resistencia. Según Mengo, el cambio representa una mejora significativa para la vida útil de los equipos.
El mantenimiento preventivo continúa siendo fundamental para garantizar la durabilidad. Sin embargo, el nuevo sistema de galvanizado podría extender la vida útil entre 10 y 15 años.







