La regulación de la sembradora en el lote es una instancia clave para lograr una implantación uniforme y construir rendimiento desde el inicio del cultivo.
Así lo explicó el Ing. Agr. Fernando Scaramuzza, especialista en agricultura de precisión, quien destacó la importancia de llegar al lote con la máquina correctamente mantenida y preparada.
“En cada ajuste construimos el rendimiento”, resumió el especialista durante su participación en el micro de Agro Inteligencia.
Una vez en el lote, antes de bajar la sembradora, es necesario realizar un recorrido. El objetivo es conocer las condiciones del suelo y del ambiente donde se trabajará.
En primer lugar, se debe observar la humedad del suelo y el grado de firmeza del piso. También es importante evaluar el nivel de cobertura y su distribución. Esta última condición estará relacionada con el trabajo realizado por la cosechadora anterior. Además, se deben identificar posibles ambientes dentro del lote.
Las diferencias de textura y estructura del suelo pueden modificar la humedad disponible. Estas variaciones también influyen posteriormente en la regulación de la máquina.
Claves para poner a punto el cuerpo de siembra
Una vez ubicada la sembradora, uno de los primeros pasos consiste en revisar la posición del paralelogramo. El objetivo es que quede lo más paralelo posible. Esta condición permite mejorar la estabilidad del cuerpo de siembra. También favorece que el conjunto copie de manera adecuada los relieves del terreno.
Otro punto fundamental es controlar las cuchillas. Scaramuzza explicó que deben trabajar entre 1 y 2 centímetros por debajo de la profundidad de siembra. La función de esta cuchilla es cortar el rastrojo y realizar una microlabranza del suelo. Luego intervienen los discos de apertura, generalmente de tipo doble disco.
En este sistema resulta fundamental controlar el punto de encuentro entre ambos discos. Deben encontrarse en buenas condiciones y sin un desgaste excesivo.
El objetivo es lograr una correcta conformación del fondo del surco. De esta manera, se evita que adopte una forma de “W”.
Después de depositar la semilla, interviene la rueda o colita contactadora. Su función es favorecer el contacto íntimo entre la semilla y el suelo. Esto permite mejorar la absorción del agua disponible y favorecer la germinación.
Distribución, tapado y evaluación de la siembra
Antes de llegar a la deposición de la semilla, también debe revisarse el sistema de distribución. En este punto es fundamental controlar la llegada de aire por succión o soplado.
El vacuómetro permite verificar el funcionamiento del sistema. También se debe observar cómo está trabajando la placa y si las semillas pasan correctamente de a una.
Una correcta singulación permite lograr una adecuada distribución espacial y temporal de las semillas. Para eso, la estabilidad del cuerpo de siembra resulta determinante.
El último paso es controlar la regulación del carro tapador. El objetivo es cubrir correctamente la semilla, sin generar bolsas de aire.
A su vez, debe quedar una capa de suelo mullido sobre la línea de siembra. Esto favorece las condiciones necesarias para la germinación y posterior emergencia de la planta.
Scaramuzza remarcó que la tecnología tiene un papel importante dentro de la agricultura de precisión. Sin embargo, el resultado depende de cómo se ponga a punto la máquina.
Por eso, la regulación de la sembradora debe contemplar las condiciones específicas de cada lote. Finalmente, será necesario realizar una evaluación de la calidad de siembra para comprobar los resultados obtenidos.







