La campaña fina atraviesa un escenario complejo para los productores argentinos. En este contexto, desde Compo Expert remarcaron que la nutrición integral y la eficiencia en el uso de insumos serán determinantes para sostener la rentabilidad del trigo.
El aumento de los costos de fertilizantes, combustibles, fletes e insumos, combinado con precios internacionales deprimidos, generó una relación insumo-producto muy ajustada. Esta situación obliga a maximizar cada decisión dentro del planteo productivo.
Según explicó Enrique Cirolini, ingeniero agrónomo y técnico comercial de Compo Expert para el sudeste y sudoeste bonaerense y el Valle de Río Negro, el rendimiento de indiferencia se ubica en niveles muy altos. En la zona núcleo, indicó que se necesitan cerca de cinco toneladas para cubrir costos.
Frente a este panorama, el análisis de suelo aparece como una herramienta estratégica. Permite ajustar las dosis de fertilización, evitar gastos innecesarios y apuntar al máximo potencial del cultivo.
La fertilización como inversión estratégica
Desde Compo Expert t sostuvieron que el productor no puede controlar el clima ni los precios internacionales. Sin embargo, sí puede optimizar el manejo agronómico y la nutrición del cultivo. En ese sentido, Cirolini advirtió que reducir la fertilización para ahorrar costos puede resultar contraproducente. Una planta mal nutrida desde el inicio pierde capacidad de desarrollo y reduce sus posibilidades de alcanzar buenos rindes.
Por eso, la recomendación apunta a una nutrición integral. El objetivo es no limitarse únicamente al aporte de nitrógeno o fósforo, sino incorporar todos los nutrientes necesarios para sostener la sanidad y la productividad del trigo. Además, una correcta estrategia nutricional mejora la tolerancia del cultivo frente a situaciones de estrés hídrico, térmico o fitotoxicidades.
Tecnologías para mejorar la eficiencia
Para responder a estos desafíos, Compo Expert presentó distintas soluciones enfocadas en optimizar cada kilo de nutriente aplicado. Entre ellas se destaca Easy Start TE Max, un fertilizante microgranulado premium 11-48-0 con alta concentración de fósforo. Su aplicación en la línea de siembra, con dosis de entre 20 y 40 kilos, favorece un arranque vigoroso del cultivo. Por otra parte, Nutriseed aporta zinc desde las primeras etapas de desarrollo. Este nutriente resulta clave para el crecimiento inicial de las plantas.
La compañía también promueve el uso de bioestimulantes para reducir el impacto del estrés ambiental. Vitanica RZ, por ejemplo, es un bioestimulante biológico destinado al tratamiento de semillas. Puede aplicarse también en la línea de siembra o de manera foliar en macollaje.
A su vez, Basfoliar Spyra incorpora aminoácidos libres de origen vegetal, mientras que Basfoliar Algae aporta carbohidratos, vitaminas y nutrientes N-P-K para acelerar la recuperación de la planta ante condiciones adversas.
De esta manera, el concepto de nutrición integral cobra cada vez más relevancia. En una campaña sin margen para errores, el manejo eficiente de la fertilización puede marcar la diferencia entre perder rentabilidad o sostener el potencial productivo.







