Los cultivos combinados entre vicia y cereales de invierno ganan protagonismo como alternativa para producir más forraje y mejorar la estabilidad del cultivo. Sin embargo, esta estrategia exige cuidados específicos durante el picado y la confección del silo para asegurar una correcta fermentación y un buen valor nutritivo.

Con el crecimiento de los cultivos de servicio, cada vez son más los productores que optan por combinar una leguminosa con un cereal de invierno. La decisión responde a distintos objetivos, como evitar el vuelco de la vicia, incrementar la producción de forraje o integrar una fuente energética con otra proteica en un mismo cultivo.

No obstante, cuando el destino es el ensilado, el Ing. Agr. Pablo Cattani advierte que el principal aspecto a controlar es la calidad de la fermentación.

La materia seca es el primer factor a controlar

En primer lugar, el especialista recomienda que el material cosechado supere el 30% de materia seca. Además, lo ideal es que tanto la leguminosa como el cereal alcancen ese nivel de manera individual. De lo contrario, una vicia con baja materia seca puede favorecer fermentaciones butíricas, afectando la calidad final del silo y reduciendo su valor como alimento para el ganado.

Por otra parte, la relación entre energía y proteína será variable en estos cultivos combinados, ya que dependerá del estado de desarrollo de ambas especies al momento de la cosecha. Por esa razón, el análisis nutricional posterior será indispensable para conocer con precisión la composición del material conservado.

En el caso de los cereales de invierno, los técnicos aconsejan esperar siempre la formación del grano. Aunque exista el riesgo de que la vicia se enrede o se vuelque, ese momento aporta un mayor contenido de materia seca y mejora significativamente el valor energético del silo.

Recomendaciones para la cosecha y el uso del silo

Respecto de la cosecha, la recomendación es realizar corte picado directo, evitando el corte con preoreo que suele utilizarse cuando el objetivo principal es maximizar el contenido proteico.

Asimismo, resulta conveniente aumentar el caudal de alimentación de la picadora para obtener un tamaño de picado uniforme y consistente. Es to favorece una mejor compactación y contribuye al éxito del proceso de conservación. El director de Espacio Forrajero sugiere inocular el material y almacenarlo en silo bolsa para optimizar la fermentación.

Finalmente, aconsejan realizar un análisis del silo aproximadamente 45 días después del embolsado. De esta manera será posible determinar la calidad del forraje y definir cuál es la categoría animal más adecuada para aprovecharlo, ya sea recría, terminación u otra etapa productiva.

Los cultivos combinados representan una herramienta interesante para aumentar la producción de forraje. Sin embargo, su éxito dependerá de respetar el momento oportuno de cosecha, asegurar una adecuada materia seca y evaluar posteriormente la calidad nutricional del silo.

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