El peso promedio de faena de la ganadería argentina llegó en mayo a 240 kilogramos por res, el registro mensual más elevado de los últimos 30 años.
El dato refleja una mejora en la eficiencia productiva y una mayor capacidad del sector para aprovechar el potencial de crecimiento de los animales.
Durante los primeros cinco meses de 2026, el peso promedio de la res bovina se ubicó en 236 kilogramos. Esto representa un incremento de seis kilos respecto del mismo período de 2025.
Además, al comparar mayo de este año con igual mes del año anterior, la mejora alcanza los ocho kilogramos por res.
Los números consolidan una tendencia positiva que comenzó a observarse hacia finales de 2025 y que continúa fortaleciéndose durante el presente ciclo.
Factores que impulsan la mejora productiva
Entre las principales razones que explican el aumento del peso promedio de faena aparece la favorable relación entre el costo de la alimentación y el valor del kilogramo de hacienda en pie. Este escenario generó incentivos para extender los ciclos productivos y agregar más kilos antes de la comercialización.
A su vez, los productores vienen apostando por recrías más largas. Esta etapa permite sumar peso de manera eficiente antes del ingreso de los animales a la fase de terminación.
Otro indicador destacado es la ocupación de los corrales de engorde. Los feedlots registran niveles récord de actividad, reflejando una importante cantidad de animales en proceso de terminación y una mayor decisión empresarial de maximizar el peso final.
Más allá de las variables productivas, el contexto económico también juega un papel relevante. Desde el sector señalan que una mayor previsibilidad favorece la planificación de inversiones y la toma de decisiones de largo plazo.
En una actividad donde los resultados se construyen durante varios años, contar con reglas más estables permite diseñar estrategias productivas con mayor confianza.
El crecimiento del peso promedio de faena no solo implica una mejora en la eficiencia de cada animal producido. También fortalece la capacidad de generar más carne con la misma estructura productiva, un aspecto clave para el desarrollo futuro de la ganadería argentina.







