El trigo mostró una recuperación de superficie en La Pampa y comenzó la campaña con perfiles de humedad muy favorables. Así lo indicó el último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), que también destacó el buen estado general de los cultivos en la región núcleo.
El ingeniero agrónomo Tomás Kember explicó que, tras un junio con abundantes lluvias, la estimación de siembra en La Pampa aumentó en unas 22.000 hectáreas respecto de la proyección realizada en mayo. En contraste, las superficies destinadas a cebada y maíz prácticamente no registraron modificaciones.
Las precipitaciones demoraron parte de las labores de implantación. Sin embargo, permitieron recomponer las reservas hídricas del suelo para el inicio de la campaña fina.
Hacia fines de junio, los lotes sembrados se encontraban entre germinación y las primeras hojas, con una condición general de buena a excelente en la mayor parte de la provincia.
Heladas y falta de piso, los principales desafíos
En algunos lotes de trigo se detectaron casos puntuales de estrés hídrico leve, especialmente en sectores bajos. También se registraron heladas leves a moderadas en el norte pampeano.
En cebada no se observaron problemas sanitarios importantes ni síntomas relevantes de estrés, debido a que los cultivos permanecían en estadios iniciales.
En la región núcleo, la siembra alcanzó un avance cercano al 92 %. Aun así, unas 100.000 hectáreas seguían en evaluación por la falta de piso, principalmente en el sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires.
El informe señaló que el otoño dejó lluvias superiores al promedio y una distribución más uniforme de las precipitaciones. Esto favoreció una importante recuperación de humedad en los perfiles del suelo.
No obstante, las bajas temperaturas pasaron a ocupar un lugar central en las últimas semanas. Por ese motivo, los técnicos recomendaron completar la siembra donde las condiciones lo permitan y monitorear el efecto de las heladas sobre los lotes más avanzados.
De esta manera, la campaña de trigo comenzó con un escenario alentador, aunque con desafíos climáticos que seguirán condicionando la evolución de los cultivos.







