El girasol respondió favorablemente a la aplicación foliar de un bioestimulante a base de ácido indolacético (AIA) y aminoácidos, según un ensayo realizado por INTA EEA Manfredi durante la campaña 2025/26.

El estudio evaluó el efecto de Powertrop®, un producto obtenido mediante fermentación de microorganismos. Su composición incluye ácido indolacético, una alta concentración de aminoácidos y un aporte complementario de micro y macronutrientes, entre ellos 0,7% de boro.

La investigación se realizó sobre un híbrido de amplia difusión comercial. El objetivo fue determinar el impacto del tratamiento sobre el desarrollo del canopeo, el rendimiento de grano, el contenido de aceite y el rendimiento ajustado por aceite.

Evaluación del girasol en Córdoba

El ensayo se llevó a cabo en la EEA INTA Manfredi, con siembra el 20 de octubre de 2025. El cultivo se implantó sobre un suelo de la Serie Oncativo, correspondiente a un Molisol del tipo haplustol éntico.

Además, se estableció una densidad objetivo de 50.000 plantas por hectárea. La fertilización de base consistió en 100 kg/ha de superfosfato simple aplicado en la línea.

En este contexto, se compararon dos tratamientos. El primero fue un testigo sin aplicación foliar. El segundo recibió Powertrop® a una dosis de 300 cc/ha. La aplicación se realizó durante el estadio V4–V5, cuando el cultivo presentaba entre cuatro y cinco pares de hojas expandidas. Asimismo, se efectuó sin herbicidas para evitar interferencias sobre la absorción foliar.

Los investigadores evaluaron posteriormente la cobertura aérea y distintas variables productivas. Para ello, realizaron mediciones a los 14 días de la aplicación y analizaron los resultados mediante modelos estadísticos.

Mayor cobertura y rendimiento

A los 14 días, el tratamiento con Powertrop® alcanzó una cobertura aérea ajustada de 88,9%. En cambio, el testigo registró 87,1%. La diferencia fue de 1,8 puntos porcentuales y resultó estadísticamente significativa. Por lo tanto, el tratamiento mostró una respuesta positiva en el desarrollo inicial del canopeo.

En cuanto al rendimiento de grano, también se observaron diferencias significativas. El tratamiento con Powertrop® alcanzó 1.490,3 kg/ha, frente a los 1.320,6 kg/ha del testigo. Esto representó una mejora de 169,7 kg/ha, equivalente a un incremento del 12,8%.

Por otra parte, el contenido de aceite en base seca mostró una diferencia estadísticamente significativa, aunque de magnitud reducida. El testigo registró 51,4%, mientras que el tratamiento alcanzó 51,1%.

En este sentido, la diferencia fue de apenas 0,3 puntos porcentuales a favor del testigo. Sin embargo, el mayor rendimiento de grano permitió obtener mejores resultados productivos con la aplicación del bioestimulante.

El rendimiento ajustado por bonificación de aceite llegó a 1.765,0 kg/ha con Powertrop®. En el testigo, en tanto, fue de 1.571,3 kg/ha. La diferencia alcanzó 193,7 kg/ha, equivalente a una mejora del 12,3%.

Una herramienta para complementar el manejo

Los resultados obtenidos indican que la aplicación foliar del bioestimulante en V4–V5 produjo mejoras significativas en el desarrollo del canopeo y en las variables de rendimiento evaluadas.

En particular, el girasol tratado incrementó el rendimiento de grano y el rendimiento ajustado por aceite, sin afectar de manera relevante el contenido de aceite.

Finalmente, el trabajo concluye que los fertilizantes biológicos formulados con AIA y aminoácidos constituyen una herramienta promisoria para complementar el manejo nutricional del girasol en la región.

Los investigadores señalaron, no obstante, la necesidad de profundizar la evaluación en distintos ambientes y condiciones de cultivo para ampliar la información disponible.

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