En una jornada técnica realizada en Córdoba, la tecnología de Jacto fue protagonista en un sistema de aplicación selectiva que combina drones y pulverización de alta precisión.
La propuesta de Jacto apunta a mejorar la eficiencia, reducir costos y avanzar hacia una producción más sustentable.
El encuentro tuvo lugar en el establecimiento Don Jorge, de Baravalle Hnos., en Río Tercero. Allí se mostró en funcionamiento un modelo que integra detección de malezas mediante imágenes aéreas y aplicación dirigida en lote.
Según explicó Gerardo Isaia, gerente comercial de Fertimaq, el equipo central es una pulverizadora 4530. Esta máquina cuenta con corte pico a pico y válvula PWM, dos herramientas clave en la tecnología actual. Además, el sistema se complementa con un dron DJI Mavic 3, que permite relevar el lote y generar mapas de malezas.
Por lo tanto, el proceso comienza con vuelos sistemáticos que identifican sectores afectados. Luego, la pulverizadora actúa únicamente en esas zonas. De esta manera, se evita la aplicación total y se optimiza el uso de insumos.
Precisión, ahorro y sustentabilidad en el lote
A su vez, Nicolás Cortagerena, supervisor comercial de Jacto Argentina, destacó la integración de tecnologías. Según indicó, los productores trabajan con grillas de relevamiento de 60 por 60 metros. En consecuencia, logran aplicaciones basadas en datos concretos y georreferenciados.
Además, remarcó que la incorporación de drones al portfolio de la empresa responde a una estrategia clara. Se trata de complementar las tareas de pulverización, no de reemplazarlas. Esto permite potenciar los resultados en campo.
Por otro lado, el uso de antenas RTK garantiza un alto nivel de precisión. Esta herramienta corrige la señal y permite ubicar exactamente cada punto del lote. Así, la pulverización alcanza solo a las malezas detectadas previamente.
En tanto, la máquina utilizada dispone de un tanque de 4.500 litros y un botalón de 42 metros. La estructura combina acero en el centro y fibra de carbono en los extremos. Esto mejora la estabilidad y la eficiencia del trabajo.
Desde la mirada del productor, Fernando Baravalle valoró la tecnología aplicada. Explicó que el objetivo principal es detectar malezas en barbecho y actuar de forma localizada. De esta forma, se logra un importante ahorro de agroquímicos.
Asimismo, destacó el impacto ambiental positivo del sistema. Al reducir aplicaciones innecesarias, se minimiza la carga química en el lote. Sin embargo, aclaró que en casos de alta infestación aún puede ser conveniente una cobertura total.
En síntesis, la aplicación selectiva se consolida como una herramienta clave. Permite ajustar decisiones, mejorar la eficiencia y avanzar hacia un manejo más sustentable.







