En el cultivo de soja, ajustar la fecha y densidad de siembra, junto con una fertilización adecuada y la elección genética correcta, es clave para lograr un salto productivo. Estos factores permitirán cerrar la brecha entre lo que se obtiene hoy y el potencial real de cada lote.

En el cultivo de soja, ajustar la fecha y densidad de siembra, junto con una fertilización adecuada y la elección genética correcta, es clave para lograr un salto productivo. Estos factores permitirán cerrar la brecha entre lo que se obtiene hoy y el potencial real de cada lote.

 

La importancia del manejo integral

De cara a la próxima campaña, el manejo agronómico y la genética se consolidan como pilares de éxito. El Ing. Agr. Matías Venece, gerente de Desarrollo de Autógamas de GDM, destacó que la fecha de siembra es crítica. Cada región tiene su momento ideal, y retrasarse penaliza el rinde día a día.

Según Venece, el manejo integral es clave. Dentro de este, la fecha de siembra es un factor crítico. “Cada región posee una fecha óptima, y cualquier atraso penaliza significativamente el rendimiento por cada día de retraso. Es fundamental definir la fecha de siembra óptima para cada ambiente, ya que dormirse podría impactar directamente en la productividad”, sostiene el experto.

Otro aspecto vital es la densidad de siembra. En esa línea, el especialista de GDM recomienda no quedarse corto y, de hecho, aumentar la densidad en ambientes más complejos o en fechas tardías. “Esto ayuda a compensar la posible pérdida de capacidad de ramificación que puedan tener las variedades en estos escenarios”, vaticinó.

 

La nutrición y sus fundamentos

Por su parte, la fertilización es una práctica que demuestra consistentemente una respuesta positiva en el cultivo de soja, siendo una práctica “súper importante”. Siempre se observa una mejora en el rendimiento al fertilizar versus no fertilizar. “Más allá del manejo agronómico, la genética juega un rol determinante. Al elegir una variedad, es crucial considerar qué se busca: ¿altísimo potencial de rendimiento o estabilidad?”, se preguntó el entrevistado.

Además, si existen problemas con malezas o insectos, es vital evaluar la tecnología disponible en las variedades. “La correcta elección del genotipo puede reducir considerablemente la brecha productiva entre lo que actualmente se logra y el potencial real del cultivo”, explicó.

Nuevas variedades para cada región

DONMARIO lanzó seis nuevas variedades adaptadas a distintas zonas del país.

  • DM 40E25 SE: Grupo IV corto, alto potencial y estabilidad. Ideal para región núcleo y oeste húmedo, tanto siembras de primera como de segunda.
  • DM 46E25 STS y DM 46R25 STS: Grupo IV medio, versátiles y estables. La primera, para lotes con malezas; la segunda, para baja presión. Aptas para siembras de primera y segunda en región central.
  • DM 50E25 STS: Recomendada para la periferia de la zona núcleo y ambientes de latitudes más altas, con buena estabilidad en situaciones difíciles.
  • DM 60E62 SE: Grupo de madurez largo, pensada para el centro-norte en ambientes de media y alta profundidad.
  • DM 70K70 STS (Conkesta): Ciclo largo para el norte del país, con excelente rinde y control de malezas.

En conclusión, un manejo preciso y variedades adaptadas son la fórmula para que la soja alcance su máximo potencial en la campaña 2025/2026.

 

Compartir