Un equipo de científicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrolló una innovadora “vacuna” vegetal capaz de fortalecer las defensas naturales de las plantas frente a bacterias, hongos y plagas. La formulación, elaborada con aceites esenciales y compuestos naturales, busca reemplazar el uso de pesticidas químicos por alternativas más sostenibles y seguras.
La “vacuna” es una nanoemulsión compuesta por aceites de tomillo, ruda y árbol de té, combinados con ramnolípidos, una sustancia segregada por microorganismos patógenos del suelo. Cuando se pulveriza sobre las hojas, las plantas interpretan estos compuestos como una agresión y activan su sistema inmunológico. Aunque la respuesta es leve, las deja preparadas para resistir futuros ataques.
Además, el producto es completamente biodegradable, una característica clave para los mercados internacionales que exigen prácticas agrícolas sustentables. Según Georgina Fabro, una de las responsables del desarrollo, existen agroquímicos que aún se usan en Argentina pero están prohibidos en Europa, lo que genera limitaciones para la exportación.
El proyecto es resultado de varios años de investigación en la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC. Fabro y su colega María Laura Fanani comenzaron a trabajar en esta línea en 2019 y ahora avanzan hacia la producción a escala piloto junto a la empresa biotecnológica Ceres Demeter, con un financiamiento de 7,98 millones de pesos otorgado por el Fondo de Innovación Social y Tecnológica (FITS).
Cómo se produce la nanoemulsión
Una de las principales dificultades fue desarrollar un método que permitiera crear gotas de tamaño nanométrico y lograr una nanoemulsión estable. “Las nanoemulsiones mezclan componentes que normalmente no se combinan, como el agua y el aceite. Para eso necesitamos añadir ciertos aditivos y aplicar mucha energía”, explicó Fanani.
El proceso se realiza con un sonicador, un equipo que utiliza ondas de sonido de alta frecuencia para romper las gotas y reducirlas a su mínima expresión. “La clave fue encontrar un protocolo que evite que las gotas se unan nuevamente con el tiempo”, agregó Fabro.
La UNC, junto con el Conicet, trabaja en la protección del protocolo científico bajo formato de patente o secreto industrial, con el objetivo de resguardar el conocimiento generado. Este paso permitirá garantizar que el desarrollo público pueda transformarse en una innovación de valor para el sector agropecuario.
Pruebas piloto y proyección al campo
Los ensayos de laboratorio se realizaron sobre la planta modelo Arabidopsis, pariente de la rúcula. También en especies relacionadas con la soja, el poroto, la papa y el tomate. Si bien la “vacuna” mostró efectividad y estabilidad durante tres meses, ahora el desafío es escalar su producción para evaluar su desempeño en condiciones reales de campo.
Ceres Demeter aportará la infraestructura necesaria para producir mayores volúmenes y realizar pruebas piloto en diferentes cultivos, como maíz, soja y trigo. Según Fabro, los resultados permitirán ajustar la formulación para distintos escenarios ambientales.
El siguiente paso será evaluar su uso como desinfectante de semillas. Un proceso clave para reducir la presencia de patógenos sin afectar a los microorganismos beneficiosos. “Queremos ver qué tan efectiva es al aplicarla sobre la superficie de las semillas recién cosechadas”, adelantó Fanani.
Se apunta así a un futuro con menos agroquímicos y una agricultura más sustentable, capaz de proteger los cultivos sin comprometer salud humana ni ambiente.
El equipo de trabajo está integrado por: María Laura Fanani, Georgina Fabro, Jessica Valdivia Pérez, Milagro Mottola, María Victora López Nota Francisco, Lucille T. Kourdova y Nicolás Tamagnone.
Fuente: Agencia Unciencia: https://unciencia.unc.edu.ar







