Durante las recientes Jornadas de Cultivos Especiales, Campo Directo dialogó con el economista del INTA Manfredi, Martín Giletta, quien analizó el presente de la economía nacional. Según explicó, el país atraviesa un programa de estabilización de corte ortodoxo, similar a otros ya implementados en su historia reciente.

En este sentido, remarcó que el frente fiscal muestra avances claros y contundentes. Sin embargo, la economía aún presenta ambigüedades en los planos monetario y cambiario. Estos aspectos resultan claves para consolidar un esquema sostenible en el tiempo.

Por otra parte, Giletta señaló que ya transcurrieron dos años desde el inicio del programa. En consecuencia, comienzan a aparecer algunas señales de alerta. Estas “luces amarillas” están vinculadas principalmente a la falta de definiciones en variables centrales.

Además, explicó que de estos factores dependen los precios relativos y la presión tributaria. También condicionan la recuperación de la actividad económica. En paralelo, la baja de tasas de interés debería darse de forma consistente para impulsar la inversión.

Luces amarillas y contexto internacional

Mientras tanto, la economía muestra cierta fragilidad en indicadores clave. La recaudación fiscal, por ejemplo, depende directamente del nivel de actividad. A su vez, el superávit es un objetivo que el gobierno busca sostener sin concesiones.

Sin embargo, si ese equilibrio fiscal se ve comprometido, la presión tributaria podría dejar de reducirse. Por lo tanto, se generarían nuevas inconsistencias en el programa económico. Este escenario mantiene en alerta a distintos actores.

Por otro lado, el contexto internacional tampoco aporta certidumbre. Se trata de un escenario complejo desde lo geopolítico. No obstante, los mercados financieros aún no reflejan situaciones de pánico, lo que se interpreta como una señal positiva.

En contraste, estas tensiones globales pueden favorecer los precios de los commodities. Esto representa una oportunidad para el sector agropecuario. De hecho, no se esperaba una mejora de precios en el corto plazo.

Aun así, el economista subrayó que la economía argentina necesita completar su programa de estabilización. Sin definiciones claras en lo monetario, cambiario y financiero, persiste la incertidumbre. Esto dificulta que los agentes económicos acompañen el proceso.

Asimismo, el crédito continúa siendo una restricción histórica. El financiamiento para empresas sigue siendo limitado. En consecuencia, se complica el funcionamiento de esta nueva economía que requiere dinamismo.

Finalmente, Giletta consideró que el gobierno enfrenta una ventana de tiempo clave. Durante los próximos meses deberá avanzar en los aspectos pendientes. De lo contrario, el calendario electoral podría limitar nuevas reformas.

En conclusión, la economía muestra avances importantes, pero aún necesita consolidarse. Lograr estabilidad en variables clave permitirá recuperar la inversión, el consumo y el crecimiento sostenido.

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