La industria de la carne atraviesa un escenario complejo por el aumento de los costos, la menor oferta de hacienda y las dificultades para trasladar las subas al consumidor.
El diagnóstico surgió durante una nueva edición de las tradicionales “Charlas Ganaderas”, organizadas por la Industria Frigorífica. El encuentro reunió a referentes del sector para analizar la actualidad y las perspectivas del negocio cárnico.
Durante la jornada, Federico Santángelo, asesor de Agroideas, destacó el escenario favorable que atraviesa la ganadería por los precios internacionales y la demanda externa. Sin embargo, advirtió sobre los desafíos que enfrenta la industria frigorífica.
También participaron de la jornada el CPN Dante Cerino, presidente de AFIC; el Dr. Daniel Urcía, vicepresidente de FIFRA; y el Lic. José Simonella, economista.
Los especialistas abordaron distintos aspectos de la cadena. Entre ellos, la disponibilidad de hacienda, los costos industriales, el consumo interno, los precios y la evolución de la actividad económica.
El encuentro permitió así poner en perspectiva un escenario donde la producción ganadera encuentra oportunidades en los mercados externos, mientras la industria enfrenta importantes desafíos internos. La ganadería atraviesa un momento histórico, impulsada por los buenos precios internacionales y una demanda externa favorable, aunque enfrenta desafíos dentro del país. Para Santángelo “este es uno de los mejores años de la ganadería, por no decirte el mejor en cuanto a términos de precios”
El escenario representa una oportunidad para el sector, que también debe avanzar en la recomposición de los vientres. Sin embargo, la recuperación del mercado doméstico aparece como uno de los principales desafíos.
Para fortalecer el consumo de carne será necesario mejorar los ingresos disponibles de las familias. En ese sentido, la evolución de los salarios y del nivel de actividad económica tendrá un papel central.
El análisis también permitió ampliar la mirada más allá del sector agropecuario. Actualmente, actividades como la producción petrolera, gasífera y agrícola atraviesan un contexto favorable.
Sin embargo, se trata de sectores con una característica particular. Son actividades intensivas en capital y no generan el mismo volumen de puestos de trabajo que otras ramas de la economía.
El desafío de recuperar la actividad y el empleo
Uno de los principales puntos planteados durante la exposición fue la situación de los sectores que concentran la generación de empleo. La industria, la construcción y el comercio cumplen un papel relevante en ese sentido. Actualmente, esos sectores atraviesan un período de menor dinamismo. “Hay un sector industrial, de construcción y comercial, generador de mano de obra, que está deprimido”, comentó Simonella.
Dentro de ese universo, las pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades. El panorama alcanza tanto a las pymes industriales como a las comerciales. También afecta al comercio de cercanía, que tiene una relación directa con el nivel de consumo de las familias.
Si bien el indicador mensual de actividad económica correspondiente a junio mostró una evolución positiva, todavía existen interrogantes sobre la consolidación de una recuperación.
El desafío pasa por lograr que esa mejora alcance a una mayor cantidad de sectores. Para ello, será necesario fortalecer la actividad y generar condiciones que permitan recuperar el empleo.
De la estabilización a un crecimiento más homogéneo
Durante el análisis se destacó que el programa económico logró avanzar en una primera etapa vinculada con la estabilización de las principales variables. Ahora, el planteo apunta a una segunda instancia. El objetivo debería centrarse en generar un crecimiento más homogéneo entre las distintas actividades económicas.
La recuperación no debería depender exclusivamente de los sectores que cuentan con ventajas competitivas y capacidad para generar divisas.
El agro, la energía y otras actividades estratégicas pueden realizar un aporte importante a la economía argentina. Sin embargo, su capacidad para generar empleo es más limitada debido a su elevada intensidad de capital.
Por ese motivo, el crecimiento de la ganadería y de otros sectores competitivos debería complementarse con una recuperación de la industria, la construcción y el comercio.
El objetivo sería ampliar los beneficios de la recuperación económica y alcanzar a una mayor cantidad de trabajadores y familias.
En este contexto, la evolución de los ingresos resulta fundamental. Una mejora del poder adquisitivo permitiría recuperar el consumo interno y, particularmente, la demanda de carne vacuna.
La ganadería cuenta con un escenario internacional favorable. El desafío consiste ahora en que esa oportunidad pueda integrarse con una recuperación más amplia de la economía argentina.
Para ello, será necesario recomponer la actividad, fortalecer el empleo y mejorar los ingresos familiares. De esa manera, el crecimiento del sector podrá acompañar una recuperación más equilibrada del mercado interno.







