Aplicaciones con drones fue uno de los ejes de una jornada a campo realizada en General Alvear, Mendoza. La actividad permitió analizar tecnología, eficiencia y calidad de aplicación.

El encuentro reunió a especialistas, empresas y productores de la región. Uno de los principales focos estuvo puesto en el uso de drones en cultivos bajo malla antigranizo.

El ingeniero agrónomo Esteban Frola, asesor privado y especialista en aplicaciones, destacó la importancia de optimizar primero los equipos disponibles. Según explicó, una máquina hidroneumática puede mejorar considerablemente su eficiencia. Para ello, resulta necesario ajustar la cantidad de picos, la presión y el tipo de pico utilizado.

Durante una de las pruebas se aplicaban 900 litros. Luego de anular la mitad de los picos, el volumen se redujo a 400 litros. El cambio permite que una misma máquina pueda cubrir una mayor superficie. Esto resulta especialmente importante cuando existen distancias considerables entre las fincas y los puntos de carga.

Frola remarcó que toda tecnología nueva implica un costo. Por eso, consideró fundamental mejorar primero las herramientas que el productor ya posee.En ese proceso, hay tres aspectos centrales. Se trata del tamaño de gota, la uniformidad y la concentración del producto.

El desafío de trabajar con bajo volumen

El especialista explicó que reducir el volumen de aplicación modifica la concentración del ingrediente activo. Si se mantiene la misma dosis por hectárea, el producto queda distribuido en un menor volumen de agua. Por eso, el objetivo no es solamente aplicar una determinada cantidad de líquido. La clave está en lograr que la dosis llegue al sitio donde debe ejercer su acción.

La cobertura también fue analizada en cultivos protegidos con malla antigranizo. Para comprobar la llegada de las gotas pueden utilizarse tarjetas hidrosensibles. Sin embargo, Frola señaló que estas herramientas presentan limitaciones. Para evaluaciones más precisas, recomendó utilizar un tester de gotas. Este dispositivo permite observar gotas pequeñas y comprobar su llegada al envés de las hojas. También posibilita verificar la cobertura sobre tallos y otras zonas de difícil acceso.

Desde Aliats, su director Daniel Picó destacó el crecimiento de la tecnología de drones en la región. La empresa acompañó la jornada con una propuesta específica de coadyuvantes.

El bajo volumen utilizado por los drones genera nuevas exigencias. Entre ellas aparece la necesidad de trabajar con productos compatibles con concentraciones elevadas.

Picó explicó que los productos fitosanitarios tienen una concentración superior cuando se utiliza menos agua. Por eso, la compatibilidad entre los componentes de la mezcla adquiere un papel central.

La empresa presentó productos orientados a estas condiciones. Entre ellos mencionó Campoten, un coadyuvante siliconado con función compatibilizadora.

También presentó Master Oil, un aceite metilado con alta concentración de silicona. Según explicó, permite obtener una emulsión estable y evitar la separación de fases.

Una mezcla inestable puede generar una distribución irregular del producto. Esto puede provocar sectores con una dosis elevada y otros con una aplicación insuficiente.

Drones y malla antigranizo

El comportamiento de la tecnología debajo de las estructuras de protección fue uno de los principales temas de la jornada.

Ezequiel Natali, del departamento técnico de El Ladero SA, explicó que cerca del 70% de la superficie de ciruelos de la zona está bajo malla antigranizo. La empresa realizó diferentes ensayos con el acompañamiento de Frola. Las pruebas incluyeron distintas alturas y diferentes tensoactivos.

Según Natali, los resultados permitieron comprobar una penetración muy favorable. La experiencia también permitió responder las dudas planteadas por los productores.

Facundo Gallo, responsable de la División Drones de El Ladero SA, destacó por su parte la capacidad de regulación de estos equipos.

El operador puede modificar la altura, la velocidad y el tamaño de gota. También puede ajustar la distancia entre hileras y otros parámetros de trabajo. Esta posibilidad permite adaptar la aplicación a cada situación productiva. El objetivo es conseguir una distribución uniforme y alcanzar los sectores más difíciles.

Una de las alternativas analizadas fue la generación de un vórtice de aplicación. Este efecto se obtiene mediante determinadas combinaciones entre velocidad y operación del dron.

Otra estrategia consiste en trabajar a velocidades más bajas. En las pruebas realizadas se utilizaron velocidades inferiores a 17 o 18 kilómetros por hora. De esta manera, se busca aprovechar la fuerza de sustentación de la aeronave. El flujo generado permite orientar las gotas hacia abajo y mejorar su penetración.

Para los especialistas, esta alternativa resulta especialmente interesante debajo de las mallas antigranizo.

La versatilidad aparece como otra de las ventajas de los drones. La misma herramienta puede utilizarse para diferentes tareas durante el ciclo productivo. Además de realizar aplicaciones, los equipos pueden participar en la siembra de cultivos de servicio. También pueden utilizarse para fertilizar esos cultivos.

De esta manera, las aplicaciones con drones forman parte de una estrategia más amplia de incorporación tecnológica. La herramienta permite ajustar parámetros y responder a diferentes necesidades productivas.

La jornada permitió mostrar que la eficiencia no depende solamente de incorporar una nueva tecnología. También requiere conocer sus parámetros y adaptar cada aplicación a las condiciones del lote.

En Mendoza, la experiencia permitió avanzar sobre una de las principales inquietudes de los productores. El desafío fue comprobar cómo los drones pueden trabajar con precisión en cultivos protegidos por malla antigranizo.

El resultado abrió nuevas posibilidades para una herramienta que continúa ganando espacio en las producciones regionales.

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