La producción láctea argentina atraviesa un período de evolución positiva durante 2026, con mejoras en calidad, volumen, consumo interno y exportaciones. Los avances están vinculados con la incorporación de tecnología, genética y mejores estrategias de alimentación.

La mejora de los sólidos constituye uno de los objetivos estratégicos de la cadena. Este indicador permite fortalecer la competitividad del sector y reconocer el esfuerzo de los productores.

Entre enero y septiembre de 2026, la producción nacional alcanzó los 8.647 millones de litros de leche. La cifra representa un crecimiento interanual del 4,1% frente a los 8.308 millones registrados en igual período de 2025, según el último análisis de la Dirección Nacional de Lechería.

Crecen el consumo interno y las exportaciones

El consumo doméstico también acompañó la tendencia positiva. Durante los primeros nueve meses del año, alcanzó los 6.556 millones de litros equivalentes, frente a los 6.301 millones del mismo período de 2025. Esto representa un incremento interanual del 4%.

En el frente externo, las exportaciones mantuvieron un marcado dinamismo. Entre enero y septiembre se comercializaron 340.845 toneladas de productos lácteos, por un valor total de USD 1.306 millones.

Brasil se consolidó como el principal destino de las ventas argentinas. Recibió 162.844 toneladas, un 28% más que en igual período del año anterior. Detrás se ubicaron Argelia, Chile y China.

Entre los productos exportados, varios registraron aumentos significativos. La manteca encabezó las subas, con un crecimiento del 60%. Le siguieron la mozzarella, con un 26%; la leche en polvo entera, con un 12%; el suero, con un 10%; y la leche en polvo descremada, con un 9%.

 

Calidad y competitividad para la cadena láctea

Los indicadores reflejan una evolución favorable de la actividad, impulsada por mejoras productivas y una mayor inserción comercial.

La producción láctea argentina combina así un mayor volumen de leche con avances en calidad, mientras crecen tanto el consumo interno como las exportaciones.

En este escenario, continuar mejorando los sólidos y sostener la incorporación de tecnología serán aspectos centrales para fortalecer la competitividad y consolidar el desarrollo de toda la cadena.

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