El Semáforo de Economías Regionales registró durante julio de 2026 un escenario marcado por las dificultades para varias cadenas productivas. El relevamiento contabilizó cuatro actividades en verde, seis en amarillo y nueve en rojo.
En comparación con junio, dos actividades pasaron de amarillo a rojo. Se trata de los sectores forestal y citrícola, que mostraron un deterioro en sus principales indicadores.
El análisis considera tres componentes para evaluar la situación de cada actividad: negocio, producción y mercado. De esta manera, permite observar la evolución de los precios y costos, la producción y el desempeño comercial.
El componente de negocio analiza la evolución mensual e interanual de precios y costos. El productivo contempla el área o stock, según corresponda, junto con los niveles de producción.
Por su parte, el componente de mercado considera las exportaciones, las importaciones y el comportamiento del consumo interno.
Nueve actividades quedaron en rojo
Entre las actividades que permanecen en rojo aparecen yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca. A ellas se incorporaron en julio las actividades forestales y cítricos dulces.
En la mayoría de estos sectores, el principal problema se encuentra en el componente de negocio. Los precios recibidos por los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación.
Al mismo tiempo, aumentaron los costos operativos. Esta combinación provocó un deterioro de los márgenes reales de los productores. La brecha entre precios y costos también puede afectar las decisiones productivas. Además, genera consecuencias sobre la evolución de los restantes componentes analizados.
Las causas detrás de la evolución de los precios son diferentes según cada actividad. En algunos casos existe una demanda con poco dinamismo, vinculada a cambios en los hábitos de consumo o a una menor capacidad de compra.
En otros sectores, las dificultades están relacionadas con la oferta. La sobreoferta puede generar una mayor disponibilidad de productos y presionar sobre los valores recibidos.
También influye el incremento de las estructuras de costos. Cuando estos aumentan más rápidamente que los precios, los márgenes de los productores se reducen.
Bovinos, ovinos, granos y miel, entre los sectores en verde
El grupo de actividades en verde está integrado por bovinos, ovinos, granos y miel. Estos sectores presentan como principal fortaleza un componente de negocio favorable.
En estos casos, los precios evolucionaron por encima de la inflación. Esto permitió mejorar los precios relativos y los márgenes de las actividades. A ese desempeño se suma una evolución favorable de los mercados. La dinámica productiva también acompañó, en términos generales, el comportamiento de cada sector.
La fortaleza de la demanda aparece como uno de los principales factores detrás de la mejora de los precios. También favorece una mayor valorización de las producciones.
El escenario es diferente para las actividades que permanecen en amarillo. Tabaco, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní se mantienen dentro de esta categoría.
Estos sectores muestran una situación más heterogénea. Los precios no consiguen recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación.
A esto se agregan costos que continúan elevados y una demanda que presenta poco dinamismo. Sin embargo, no se observa un deterioro generalizado de todos los indicadores.
Forestales y cítricos, las nuevas actividades en rojo
El Semáforo de Economías Regionales ubicó en rojo a la actividad forestal debido al deterioro de su componente de negocio.
Los precios del sector acumularon una suba interanual de apenas 4%. Al mismo tiempo, la demanda interna se contrajo, principalmente por la menor actividad de la construcción y la obra pública.
El escenario se completa con una estructura de costos internos elevada. También existe una mayor competencia de productos importados. Las importaciones vinculadas al sector crecieron 13% interanual. Este comportamiento agregó presión sobre una actividad que ya enfrentaba dificultades por el lado de los precios y la demanda.
En el caso de los cítricos dulces, el deterioro también se concentra en el componente de negocio. El principal factor señalado es una menor demanda. El consumo interno cayó 10% interanual y las exportaciones retrocedieron 34%. Mientras tanto, los precios aumentaron 17% respecto del año anterior, por debajo de la inflación.
La producción se mantiene estancada en torno a 1,6 millones de toneladas. El área productiva también permanece estable, con unas 80 mil hectáreas.
El panorama de julio muestra así una fuerte heterogeneidad entre las economías regionales. Mientras algunas actividades mejoran sus márgenes y desempeño comercial, otras continúan enfrentando una combinación de costos elevados, precios rezagados y menor demanda.
Vea el informe completo de Coninagro







