La maquinaria agrícola registró una caída del 7,1% en las unidades comercializadas durante el primer semestre de 2026, según datos del INDEC. Entre enero y junio se vendieron 7.907 equipos en Argentina. La cifra quedó 10% por debajo del promedio de los últimos cinco años.
La facturación acumulada alcanzó $1,38 billones. En términos reales, representó una contracción del 19,6% interanual. Además, quedó 17,7% por debajo del promedio del último quinquenio.
El comportamiento estuvo marcado por una menor demanda de tractores y cosechadoras. En cambio, los implementos y las sembradoras registraron un aumento en las unidades comercializadas.
La composición de las ventas también incidió sobre la facturación. Los implementos ganaron participación, pero tienen un valor unitario menor respecto de otras categorías. Además, se registró una disminución real en el valor promedio facturado por unidad.
Como adelanto de julio, los datos de patentamientos de ACARA mostraron una recuperación. Durante ese mes se registraron 696 unidades, un 16,6% más que en julio de 2025.
El repunte estuvo liderado por tractores y cosechadoras. Precisamente, fueron los segmentos que habían mostrado las mayores bajas durante el primer semestre.
La recuperación estuvo asociada a distintos estímulos comerciales. Entre ellos se destacaron las mejores líneas de financiación, las herramientas de canje de granos y las promociones de venta.
Implementos y sembradoras ganaron participación
Los implementos fueron el segmento con mayor cantidad de unidades comercializadas. En los primeros seis meses se vendieron 4.175 equipos.
Esto representó el 52,8% del total. Además, significó un aumento de casi 8 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025.
Los tractores ocuparon el segundo lugar. Se comercializaron 2.404 unidades, equivalentes al 30,4% del mercado. Las sembradoras alcanzaron 870 unidades y una participación del 11%. Por último, se vendieron 458 cosechadoras, que representaron el 5,8% del total.
En materia de facturación, implementos y tractores tuvieron una participación prácticamente idéntica. Los implementos generaron $416.200 millones. Los tractores, en tanto, alcanzaron $415.100 millones. Cada segmento representó el 30,1% de la facturación total.
Las cosechadoras aportaron $310.100 millones, equivalentes al 22,5%. Las sembradoras sumaron $239.900 millones y representaron el 17,4%.
Los implementos mostraron un crecimiento del 9,1% en unidades frente a 2025. También superaron en 6,8% el promedio de los últimos cinco años. Sin embargo, su facturación cayó 15,9% en términos reales. El valor unitario promedio disminuyó 22,9% interanual.
Se trató de la mayor reducción proporcional entre las distintas categorías.
Tractores y cosechadoras explicaron el retroceso
Los tractores registraron 2.404 unidades vendidas durante el primer semestre. La cifra significó una caída del 26,6% interanual.
También quedó 31% por debajo del promedio de los últimos cinco años. La facturación alcanzó $415.100 millones, con una contracción real del 26,9%.
En este segmento, el valor unitario promedio permaneció prácticamente estable. La baja real fue de apenas 0,5%. Por lo tanto, el retroceso estuvo explicado principalmente por la menor cantidad de unidades comercializadas.
Las sembradoras tuvieron un comportamiento diferente. Sus ventas crecieron 2,4% interanual, hasta alcanzar 870 unidades. Sin embargo, el volumen quedó 6,8% por debajo del promedio quinquenal. La facturación fue de $239.900 millones, un 4,1% menos en términos reales.
El valor unitario promedio cayó 6,3% frente a 2025
En el caso de las cosechadoras, se vendieron 458 unidades. Esto representó una disminución del 17,9% interanual.
La cifra se mantuvo prácticamente en línea con el promedio de los últimos cinco años. La facturación alcanzó $310.100 millones, con una caída real del 23,6%. El valor promedio por unidad también disminuyó. La reducción fue del 6,9% respecto del año anterior.
En síntesis, el mercado de maquinaria agrícola cerró el primer semestre con menos unidades y una fuerte caída real de la facturación. Los implementos y las sembradoras lograron compensar parcialmente el retroceso.
Sin embargo, la menor demanda de tractores y cosechadoras terminó definiendo el resultado general del período.







