El silo de alfalfa continúa creciendo en la Argentina como una herramienta estratégica para la producción lechera y ganadera. Sin embargo, especialistas advirtieron que todavía existen aspectos por mejorar, especialmente en los procesos de conservación.

El tema fue analizado durante el Congreso Argentino de Forrajes, donde el Ing. Agr. Pablo Cattani dialogó con el Ing. Agr. Fernando Clemente sobre la evolución de esta tecnología en los últimos años.

Clemente explicó que el objetivo de los trabajos realizados fue respaldar con datos lo que ocurre a campo. Para ello, se analizaron más de 6.000 muestras de ensilajes de alfalfa obtenidas en los últimos cuatro años.

Los resultados mostraron que la calidad nutricional es buena. El promedio de proteína alcanza el 21%, un valor destacado para este tipo de recurso.

No obstante, el especialista señaló que aún existen oportunidades de mejora en digestibilidad de fibra. Esto es especialmente importante para rodeos lecheros de alta producción, donde la eficiencia de la dieta resulta determinante. Según indicó, parte de la solución puede encontrarse en un mejor manejo y en el avance genético de las variedades de alfalfa.

 

La materia seca, la clave para una mejor conservación

Más allá de la calidad inicial del cultivo, Clemente remarcó que el principal desafío del silo de alfalfa es conservar adecuadamente esos nutrientes.

Los análisis revelaron una caída promedio de dos puntos en materia seca. Aunque el valor medio ronda el 35%, una gran proporción de los ensilajes se encuentra por debajo del 30%. Esta situación genera problemas de fermentación y aumenta los niveles de ácido butírico, nitrógeno amoniacal y ácido acético.

El especialista explicó que el rango óptimo de materia seca para lograr una buena conservación se ubica entre el 35% y el 45%.

Por debajo de esos valores aparecen fermentaciones ineficientes y pérdidas de calidad. Esto implica desperdiciar parte de los nutrientes obtenidos en el campo y reducir la eficiencia de los sistemas productivos. “La tecnología está disponible, pero todavía debemos ajustar el proceso”, afirmó Clemente.

En este sentido, destacó que existen herramientas para mejorar el corte y el preoreo, aunque advirtió que no hay recetas mágicas. “La materia seca, la materia seca y la materia seca son la base para lograr una buena conservación del ensilaje de alfalfa”, resumió.

 

El desafío de alimentar rodeos cada vez más exigentes

El especialista recordó que las vacas lecheras actuales poseen un elevado potencial productivo y requieren dietas de alta calidad. Por eso, reducir el contenido de materia seca del ensilaje complica el armado de raciones eficientes.

“Las vacas son Fórmula 1 y debemos ofrecerles alimentos acordes a ese nivel de producción”, señaló.

La conclusión fue clara: la Argentina dispone de tecnología y conocimientos para seguir mejorando, pero el gran desafío continúa siendo conservar correctamente la calidad del forraje obtenido en el campo.

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