El Congreso Internacional de Maíz tendrá a la situación sanitaria del cultivo como uno de sus principales ejes. El encuentro se realizará el 30 de septiembre y el 1 de octubre en el Centro de Convenciones del Complejo Ferial Córdoba.
En ese marco, especialistas de distintas regiones analizarán el escenario que enfrenta la cadena maicera. Uno de los referentes será el ingeniero agrónomo Roberto Peralta, quien abordará la problemática de la chicharrita y las estrategias para reducir su impacto.
“Sabemos que la vedette este año va a ser chicharrita”, señaló Peralta. También explicó que las enfermedades serán abordadas en otro bloque, a cargo del especialista Roberto De Rossi.
La fecha del encuentro plantea además un desafío particular. Parte de la siembra temprana de maíz ya podría haberse realizado cuando se desarrolle el congreso. Por eso, el objetivo será analizar qué decisiones tomar sobre la marcha.
“Vamos a estar hablando sobre lo que tenemos que estar haciendo, se haya hecho o no”, explicó Peralta. El especialista consideró que será una oportunidad para discutir criterios y estrategias entre profesionales.
La experiencia de las últimas campañas
Peralta recordó que las últimas campañas mostraron escenarios sanitarios muy diferentes. En algunos sectores del norte de Córdoba se habló de un “año negro”, seguido por un período en el que prácticamente no hubo problemas.
La última campaña, en cambio, fue definida como “gris”. La incógnita pasó por determinar si se trató de un gris claro o un gris oscuro.
Para el especialista, la experiencia acumulada permite enfrentar el problema con más herramientas. “Nunca más vamos a tener un año negro”, sostuvo. Según explicó, el sector adquirió conocimientos sobre la dinámica de la plaga y comenzó a comprender mejor el papel de la genética. También destacó que hoy existe mayor experiencia entre los productores y técnicos. Esa evolución permitirá tomar decisiones con mayor información.
Sin embargo, Peralta consideró difícil que vuelva a repetirse un escenario completamente “blanco”. El invierno pasado tuvo condiciones muy particulares, con temperaturas extremadamente bajas en distintas zonas del país.
Las heladas incluso alcanzaron sectores de Formosa. Ese escenario contribuyó a reducir naturalmente las poblaciones de la plaga durante el invierno. Pero las poblaciones que sobreviven pueden reiniciar el ciclo cuando aparecen condiciones favorables. Por eso, el especialista plantea la necesidad de no depender exclusivamente de las condiciones ambientales.
El maíz guacho, un punto crítico
Uno de los principales focos de atención será el manejo del maíz guacho. Para Peralta, este aspecto resulta fundamental para reducir la presión de la plaga.
El maíz guacho funciona como un “puente verde” y puede convertirse en una fuente de alimento para la chicharrita. Esto favorece la continuidad de la población hasta la implantación del maíz tardío.
El problema puede agravarse cuando se siembra soja sobre lotes con abundante rastrojo de maíz. Según explicó el especialista, en esos casos puede generarse una importante emergencia de plantas de maíz guacho. “Eso es fuente de inóculo para que la región tenga una población más alta”, advirtió.
Por ese motivo, consideró necesario que productores y toda la cadena realicen una fuerte tarea de control. El objetivo será minimizar esa fuente de inóculo antes de que pueda afectar al próximo cultivo.
Peralta también remarcó que las estrategias no pueden ser iguales para todo el país. Las problemáticas sanitarias presentan diferencias según cada región.
El desafío será entonces adaptar las herramientas disponibles a las características de cada zona productiva.
Durante dos jornadas intensas, el Congreso Internacional de Maíz buscará generar un espacio para compartir información, experiencias y criterios de manejo.
La actividad se desarrollará los días miércoles 30 de septiembre y jueves 1 de octubre. La propuesta apunta a que especialistas y productores puedan debatir el escenario sanitario y las decisiones que marcarán la próxima campaña.







