El macho Holando puede transformarse en una fuente adicional de ingresos para los tambos, a partir de un manejo orientado a la producción de carne de calidad.
La experiencia se desarrolla en Uncoga Feedlot Cooperativo, ubicado en Humboldt, Santa Fe. El establecimiento fue sede de una Jornada a Campo organizada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), con participación del INTA Rafaela.
Bajo el lema “El negocio de la carne Holando: cómo producir calidad y blindar tu margen”, la actividad incluyó presentaciones técnicas y recorridas a campo.
El objetivo fue mostrar cómo los machos provenientes de tambos pueden incorporarse a un sistema de recría y terminación a corral.
Del descarte a una alternativa productiva
El presidente de Uncoga, Henry César Maletto, explicó que el proyecto comenzó hace cuatro años. La iniciativa surgió para integrar mejor la ganadería con la actividad lechera de las cooperativas.
El establecimiento trabaja exclusivamente con machos Holando Argentino provenientes de tambos asociados.
“En los tambos el macho anteriormente pasaba a ser casi un descarte. Hoy le estamos dando un valor agregado que ayuda a mejorar el margen neto del sector lechero”, señaló Maletto.
Uncoga cuenta con el primer feedlot cooperativo especializado en machos “overos”. Actualmente, abastece a siete carnicerías asistidas por la entidad, seis en Rafaela y una en Sunchales.
El sistema mantiene una ocupación cercana a las 1.000 cabezas y recibe terneros de manera permanente.
Alimentación, sanidad y terminación
El veterinario Oscar Ferrero, asesor técnico del emprendimiento, explicó que los novillitos ingresan con entre 180 y 200 kilos.
Durante los primeros días atraviesan una etapa de adaptación sanitaria y nutricional. El objetivo es reducir los problemas respiratorios y digestivos. La recría y terminación se realizan a corral. Las raciones incluyen silaje de maíz, granos y suplementos proteicos, ajustados según cada etapa.
Los animales alcanzan pesos de faena de entre 430 y 460 kilos. Se busca obtener buen rendimiento, adecuada cobertura grasa y elevada terneza.
Ferrero destacó que el momento de terminación es fundamental. El objetivo no es producir animales excesivamente pesados, sino alcanzar el nivel adecuado de grasa sin perder eficiencia de conversión. También resaltó la importancia de la uniformidad de los lotes. Trabajar con animales de una misma raza y origen facilita el manejo alimenticio y sanitario.
El especialista remarcó, además, que el negocio comienza en el propio tambo. Por eso, recomendó brindar al ternero macho la misma atención que recibe una hembra.
Buena aceptación de la carne
La carne de estos animales no se comercializa de manera diferenciada en las carnicerías de Uncoga. Sin embargo, relevamientos realizados por la entidad mostraron una buena respuesta de los consumidores.
Los clientes destacaron especialmente la terneza y el color de la carne. Según Maletto, el producto se integra sin inconvenientes a la oferta habitual.
De esta manera, el modelo cooperativo permite agregar valor dentro de la cadena lechera. Además, fortalece la participación de pequeños y medianos productores.
La experiencia de Uncoga demuestra que el macho Holando puede dejar de ser considerado un descarte y convertirse en una alternativa para mejorar el resultado económico de los tambos.
Fuente: IPCVA







