Las escuelas agrotécnicas del Noroeste de Córdoba tuvieron una experiencia especial en la Expo Rural de Palermo. Más de 120 alumnos viajaron a Buenos Aires con el acompañamiento de la Federación Agraria Argentina y su filial de Cruz del Eje.
Para muchos estudiantes, fue su primera visita a la capital argentina. También representó la posibilidad de conocer de cerca las tecnologías, animales y maquinarias vinculadas con la actividad agropecuaria.
La iniciativa permitió que alumnos de cinco instituciones educativas participaran de una jornada de aprendizaje y vinculación con el sector. Los Chañaritos, San Nicolás, Guanaco Muerto, Bañado Soto y la EFA estuvieron representados. Los estudiantes pertenecen principalmente a sexto año del secundario. En el caso de la IPA, participaron alumnos de séptimo año, debido a que esa institución cuenta con un año adicional.
Una experiencia educativa más allá del aula
La delegación estuvo integrada por dos colectivos con estudiantes y profesores. La organización demandó diferentes trámites y la preparación de documentación para concretar el viaje.
La actividad tomó como antecedente una experiencia realizada durante el año pasado. En aquella oportunidad participó un colegio, mientras que este año la propuesta se amplió significativamente.
Durante la jornada, los docentes organizaron grupos para facilitar el recorrido por la exposición. Los estudiantes pudieron conocer distintos stands, animales, maquinarias y tecnologías vinculadas con la producción.
Los intereses también estuvieron relacionados con las realidades productivas de cada zona. Algunos jóvenes se enfocaron en la ganadería, mientras otros mostraron mayor interés por la maquinaria y los sistemas de riego.
Desde la organización destacaron el entusiasmo de los estudiantes. Para muchos, el viaje significó conocer por primera vez Buenos Aires y recorrer una muestra de esta magnitud.
La visita de las escuelas agrotécnicas buscó además acercar a los jóvenes a nuevas herramientas y oportunidades para su futuro. La experiencia combinó aprendizaje técnico, intercambio y una fuerte dimensión emocional.
Para los organizadores, el impacto de la jornada excedió los contenidos educativos. La posibilidad de compartir esta experiencia permitió que los estudiantes conocieran otras realidades del sector agropecuario.






