El Concurso Cropclash 2025 cerró su primera edición con un balance positivo para estudiantes y docentes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba. La iniciativa reunió a equipos de futuros ingenieros agrónomos, quienes compitieron para alcanzar el mejor rendimiento en cultivo mediante distintas estrategias de manejo.

El desafío se desarrolló entre octubre de 2025 y abril de 2026 en el Área Experimental del Campo Escuela de la facultad. Allí, cada grupo trabajó sobre parcelas asignadas y aplicó distintas decisiones agronómicas con el acompañamiento de empresas privadas vinculadas al sector.

Además, los participantes debieron enfrentar condiciones productivas complejas y tomar decisiones técnicas reales. Según destacaron los organizadores, el objetivo fue acercar a los alumnos a situaciones similares a las que enfrentarán en el ámbito profesional.

El vicedecano de la FCA-UNC, Ariel Rampoldi, explicó que el Concurso Cropclash 2025 permitió integrar conocimientos adquiridos en distintas materias a través de una experiencia práctica e innovadora. En ese sentido, señaló que el desafío se basó en el cultivo de girasol y buscó medir cuánto podían acercarse los estudiantes al rendimiento potencial mediante diferentes manejos agronómicos.

Rampoldi sostuvo que la experiencia fue “muy exitosa” y aseguró que muchos alumnos lograron definir con mayor claridad su futuro profesional a partir del trabajo realizado durante el concurso.

 

Aprendizaje práctico y trabajo en equipo

Por su parte, el ingeniero agrónomo Fernando Soler destacó el compromiso mostrado por los estudiantes durante todo el proceso.

El coordinador explicó que el certamen buscó colocar a los alumnos frente a una situación productiva real. Para eso, cada equipo tuvo que planificar, ejecutar y evaluar todas las etapas del cultivo. Además, indicó que eligieron el girasol porque representa un cultivo desafiante para la región y obliga a los estudiantes a investigar y tomar decisiones técnicas precisas.

El Concurso Cropclash 2025 también incorporó el desarrollo de habilidades blandas. Entre ellas, se trabajó sobre liderazgo, gestión de recursos, trabajo en equipo y análisis económico de los planteos productivos.

Soler remarcó que los alumnos participaron activamente en todas las tareas de campo. Desde la definición de densidad de siembra hasta el raleo de plantas y la fertilización, los estudiantes ejecutaron cada paso del manejo agronómico.

Según explicó, esa experiencia práctica permitió que los futuros profesionales comprendieran el impacto real de cada decisión sobre el rendimiento final del cultivo.

Finalmente, desde la organización señalaron que la propuesta despertó interés en otras facultades y podría replicarse con distintos cultivos en los próximos años.

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