La posibilidad de sembrar alfalfas en junio dejó de ser una excepción para convertirse en una alternativa cada vez más utilizada por los productores ganaderos. Así lo explicó el ingeniero agrónomo Gabriel Kieffer durante su participación en TodoLáctea, donde destacó que las nuevas variedades permiten extender la ventana de implantación gracias a una mayor tolerancia al frío.
Según señaló el especialista, históricamente la fecha ideal de siembra de alfalfa se ubicaba entre mediados de marzo y fines de abril. Sin embargo, el avance genético registrado en los últimos quince años modificó ese escenario y hoy existen materiales modernos que responden mejor a las bajas temperaturas.
En ese contexto, Kieffer remarcó que la prioridad debe centrarse en conservar y aprovechar la humedad disponible en el perfil. Por eso, sostuvo que, si las condiciones del lote son adecuadas, es preferible avanzar con la implantación en mayo o incluso con alfalfas en junio, antes que postergar la decisión hacia la primavera.
El técnico explicó que las siembras primaverales suelen enfrentar mayores riesgos por la presión de malezas. Además, indicó que durante los inviernos fríos las malezas presentan menor actividad y eso facilita el manejo químico posterior. De esta manera, consideró que una implantación otoñal tardía puede resultar más estable y segura.
La humedad del suelo pasó a ser la clave de la decisión
Kieffer aseguró que muchos productores todavía continúan realizando consultas debido a las lluvias persistentes registradas durante el otoño. En varios casos, los lotes no pudieron sembrarse antes porque las precipitaciones impedían lograr piso para ingresar con maquinaria.
Además, explicó que numerosos establecimientos terminaron recientemente la confección de reservas y ahora evalúan incorporar nuevos lotes de alfalfa. A esto se suma un escenario ganadero favorable, que impulsa inversiones en producción forrajera.
Por otra parte, el referente de Alfalfas WL insistió en que el principal criterio para definir la fecha de siembra debe ser la disponibilidad de humedad. “Si el lote tiene buena humedad y un barbecho correcto, se puede avanzar sin preocuparse tanto por el frío”, resumió.
No obstante, aclaró que las implantaciones tardías pueden demorar más tiempo en emerger y desarrollarse en comparación con las realizadas en marzo o abril. Aun así, sostuvo que el objetivo principal debe ser asegurar un buen logro del cultivo y reducir los factores de riesgo.
Finalmente, Kieffer diferenció el comportamiento de las variedades modernas respecto de materiales más antiguos. Mientras las genéticas nuevas permiten sembrar con mayor tranquilidad durante mayo y junio, recomendó tomar mayores recaudos con variedades que llevan décadas en el mercado. En consecuencia, reafirmó que las nuevas tecnologías abrieron una oportunidad concreta para seguir implantando alfalfas en junio con buenos resultados productivos.







