La campaña de trigo y cebada comienza mucho antes de que las sembradoras entren al lote. De hecho, el barbecho de otoño-invierno se consolidó como una de las decisiones agronómicas más importantes para los productores.

Su correcta planificación impacta directamente sobre los costos, la logística y el potencial productivo de trigo y cebada. Además, el escenario actual presenta un desafío creciente. Las malezas de ciclo otoño-invernal avanzan en distintas regiones productivas y, en muchos casos, muestran resistencias múltiples que complican las estrategias tradicionales de control.

Diversos relevamientos de la Red de Manejo de Plagas (REM) de AAPRESID y estudios del INTA coinciden en un diagnóstico. Las malezas invernales ya forman parte estructural de los sistemas productivos y exigen un manejo cada vez más preciso.

Entre las especies que generan mayores problemas se destacan la rama negra, el raigrás anual y varias crucíferas, como nabo silvestre, nabón, mostacilla y nabillo. La presencia de estas malezas durante el barbecho previo puede comprometer seriamente el desempeño posterior de los cultivos. Por eso, los especialistas recomiendan actuar de manera temprana y anticipada.

Malezas resistentes y la importancia de llegar limpios a la siembra

La rama negra es actualmente una de las malezas más difundidas del país. Según datos de REM-AAPRESID, está presente en prácticamente toda el área agrícola argentina. Su biología explica gran parte de su éxito. Presenta emergencias prolongadas y encuentra en el otoño una de sus principales ventanas de desarrollo.

Por lo tanto, los controles tempranos suelen ofrecer mejores resultados. Cuando la planta permanece en estados iniciales, la eficacia de los herbicidas es superior y los costos de manejo resultan más bajos. En cambio, cuando el control se retrasa, las estrategias se vuelven más complejas. Esto implica mayores gastos y una mayor dependencia de tratamientos de rescate.

El caso del raigrás anual representa otro de los principales desafíos para la agricultura argentina. Esta gramínea desarrolló resistencias a glifosato, herbicidas ALS y diferentes familias de graminicidas. Además, ensayos regionales demostraron que infestaciones moderadas pueden provocar pérdidas de rendimiento de entre 15% y 20% en trigo. También generan complicaciones durante la cosecha y elevan los costos operativos.

Por su parte, las crucíferas ganaron protagonismo en los últimos años. Especies como nabo silvestre, nabón y mostacilla expandieron su presencia en distintas regiones productivas.

La elevada producción de semillas y la aparición de nuevos casos de resistencia explican su crecimiento. En consecuencia, hoy ocupan un lugar central dentro de las estrategias de manejo para trigo y cebada.

Tecnología para mejorar las decisiones

Los especialistas coinciden en que un barbecho eficiente permite simplificar el manejo posterior del cultivo. Asimismo, ayuda a reducir aplicaciones y protege el potencial de rendimiento.

Sin embargo, para lograrlo resulta indispensable conocer con precisión la situación de cada lote. Las malezas rara vez se distribuyen de manera uniforme y suelen aparecer en manchones o sectores específicos.

En este contexto, el Mapeo Digital de Malezas (MDM) de xarvio® Field Manager surge como una herramienta de apoyo para la toma de decisiones. A través de imágenes de alta resolución obtenidas mediante drones y procesadas con algoritmos de reconocimiento, el sistema genera mapas georreferenciados de infestación.

De esta manera, los productores pueden realizar aplicaciones sectorizadas de herbicidas. Esto permite intervenir únicamente donde existe presencia de malezas. Según datos de la plataforma, esta estrategia puede generar ahorros promedio cercanos al 60% en insumos sin resignar eficacia de control.

Finalmente, la combinación de un diagnóstico preciso, controles oportunos y tecnologías de agricultura digital aparece como una de las claves para encarar con éxito la próxima campaña de trigo y cebada.

Variabilidad dentro del lote y decisiones de nutrición

Una vez implantados los cultivos de invierno, el foco se traslada a la nutrición, otro de los grandes determinantes del rendimiento. Durante el ciclo del cultivo, la plataforma xarvio® también ofrece mapas de biomasa, potencial productivo e Índice de Área Foliar (IAF), que permiten seguir el desarrollo del trigo y la cebada en tiempo real.

Esta información resulta clave para entender la variabilidad intra-lote y ajustar decisiones de manejo, como fertilización nitrogenada en macollaje, de forma variable y ajustada a la necesidad real de cada ambiente.

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