El boom ganadero aparece como una gran oportunidad para la Argentina, pero el desafío principal sigue estando dentro de los establecimientos productivos.
Para aprovechar el crecimiento de la demanda internacional, especialistas coinciden en que el camino pasa por combinar calidad, cantidad y continuidad.
Así lo planteó Eugenia Brusca, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), quien aseguró que el país necesita mejorar su eficiencia productiva para responder a las exigencias de los mercados externos.
Según explicó, Argentina cuenta con ventajas competitivas, pero todavía enfrenta limitaciones para abastecer de manera sostenida a todos los destinos que demandan carne vacuna. En ese sentido, consideró fundamental fortalecer la marca país y trabajar junto a productores e industria para ofrecer productos adaptados a cada mercado.
“La cantidad es clave”, señaló. Actualmente, el stock ganadero argentino no alcanza para cubrir todas las oportunidades comerciales que podrían abrirse en el exterior.
La especialista destacó que cada consumidor tiene preferencias diferentes. Mientras en Argentina predominan cortes como el asado o las milanesas, otros países demandan productos específicos que requieren una estrategia comercial diferenciada.
Calidad, tecnología y previsibilidad
Para Brusca, la calidad también forma parte del desafío. Argentina posee condiciones naturales privilegiadas para la producción bovina. Cuenta con más de 50 razas, presencia ganadera en todas las provincias y una larga tradición vinculada a la actividad.
Además, sostuvo que detrás de cada animal existe una cadena de trabajo que genera empleo y desarrollo en distintas regiones del país.
Otro de los pilares del boom ganadero es la continuidad. La referente del IPCVA remarcó la importancia de mantener reglas de juego estables para consolidar los mercados conquistados.
En ese marco, advirtió que las restricciones o cambios frecuentes en las exportaciones afectan la confianza de los compradores internacionales y dificultan el crecimiento del sector.
Brusca también destacó el rol de la tecnología para mejorar la productividad. Consideró que la ganadería necesita incorporar más herramientas innovadoras y sumar profesionales de distintas disciplinas, como ingeniería, sistemas, metalmecánica e industria.
La incorporación tecnológica, explicó, no reemplazará el trabajo humano. Por el contrario, requerirá más capacitación y una mayor participación de los jóvenes en la actividad.
Finalmente, señaló que la combinación entre innovación tecnológica, conocimiento y recursos humanos será determinante para consolidar el boom ganadero y posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de carne vacuna en el mundo.







