La calidad de siembra comienza en el lote, donde es necesario medir distribución, profundidad y uniformidad de emergencia para cuidar el potencial de rinde.

El ingeniero agrónomo Fernando Scaramuzza, especialista en agricultura de precisión, explicó cuáles son los principales controles que deben realizarse durante la implantación.

El objetivo es ofrecerle a cada semilla las mejores condiciones para convertirse en una planta. Además, se busca que las plantas queden distribuidas de manera uniforme.

También es importante que la emergencia ocurra en un momento similar. De esta manera, se reducen las diferencias de desarrollo entre las plantas. El control comienza una vez que la sembradora ingresa al lote. En ese momento se deben revisar distintos parámetros de la labor.

Uno de ellos es la profundidad de colocación de la semilla. También se debe verificar la población objetivo y definir si la siembra tendrá una distribución variable.

La fertilización es otro de los aspectos que pueden formar parte de esta planificación. Todos estos datos deben estar definidos antes y durante el trabajo.

Las mediciones permiten corregir la labor de siembra

Luego de que la máquina avance algunos metros, Scaramuzza recomienda detenerse y levantar la sembradora. El siguiente paso consiste en descubrir las semillas para observar su ubicación. La profundidad debe ser uniforme entre las distintas semillas. Además, todas deben quedar correctamente cubiertas con suelo.

También es necesario evitar la formación de bolsas de aire alrededor de las semillas. Estos controles permiten comprobar si la labor se está realizando según lo previsto.

La uniformidad de distribución es otro aspecto fundamental. Para medirla existen distintas herramientas, desde aplicaciones para teléfonos hasta métodos con cinta métrica.

Las mediciones deben realizarse siguiendo criterios estandarizados. En este sentido, el especialista destacó la importancia de respetar la norma ISO correspondiente. Una vez comprobados estos parámetros, el productor puede comenzar a confiar en los datos registrados por el monitor de siembra.

Sin embargo, el control no termina cuando la sembradora abandona el lote. Días después será necesario regresar para evaluar el resultado de la implantación.

La emergencia también define el potencial del cultivo

En esa segunda instancia se analiza la uniformidad espacial de las plantas. También se observa la temporalidad de la emergencia y el desarrollo alcanzado.

El número de hojas y la biomasa generada permiten detectar diferencias entre plantas. Una emergencia uniforme reduce la competencia entre individuos dentro del cultivo.

Estos datos también sirven para tomar decisiones posteriores. Entre ellas aparece la posibilidad de realizar una refertilización basada en información obtenida directamente del lote.

La calidad de siembra permite así construir una base de datos para definir intervenciones posteriores. La población, el espaciamiento y la uniformidad temporal aportan información sobre el potencial del cultivo.

Scaramuzza remarcó que cada planta aporta información para el manejo del lote. Las diferencias observadas pueden convertirse en señales para ajustar futuras decisiones.

El seguimiento de la implantación permite pasar de una evaluación visual a un análisis basado en datos. De esta manera, la agricultura de precisión aporta herramientas para mejorar la eficiencia del manejo.

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