Con el inicio de la campaña de cosecha fina, los productores deben revisar y calibrar los equipos de sus cosechadoras para obtener datos precisos. La información registrada permitirá conocer la variabilidad de los lotes y evaluar el potencial productivo de cada ambiente.

El ingeniero agrónomo Fernando Scaramuzza, especialista en agricultura de precisión, explicó a Campo Directo que contar con un buen mapa de rendimiento es fundamental. Para lograrlo, recomendó realizar una serie de controles antes de comenzar las tareas.

El primer paso consiste en revisar la configuración del monitor de rendimiento. Es necesario verificar que estén cargados correctamente los datos del productor, el establecimiento y los lotes que se van a cosechar.

También hay que controlar la antena que recibe la señal satelital. Este dispositivo determina la ubicación de cada punto de rendimiento y permite asociar los datos productivos con su posición dentro del lote.

Sensores y calibración, puntos clave para registrar los datos

Otro elemento fundamental es el sensor de flujo. Scaramuzza aconsejó comprobar que sus placas estén limpias, sin desgaste y con el mantenimiento correspondiente. Este componente mide la cantidad de grano que pasa por la cosechadora.

El sensor de humedad requiere una revisión similar. Es importante controlar su limpieza, el cableado y los fusibles para asegurar su funcionamiento. Su medición permite conocer el contenido de agua de los granos y calcular la masa de rendimiento seco, que es el dato necesario para el análisis.

El especialista también recomendó revisar el sensor de velocidad y el de altura del cabezal. El primero registra la velocidad de avance de la máquina, mientras que el segundo identifica si el cabezal está en posición de cosecha o de traslado.

Por último, se debe verificar la conectividad y la capacidad de almacenamiento del monitor. Estos recursos permiten guardar los datos recolectados durante la campaña y transferirlos a una plataforma digital. De esa manera, también es posible controlar a distancia que la información haya quedado almacenada correctamente.

Un mapa de rendimiento que conserve su valor

Scaramuzza advirtió que una regulación inadecuada de la maquinaria puede provocar pérdidas de granos. Sin embargo, una configuración incorrecta o un mantenimiento deficiente también pueden ocasionar la pérdida de información.

El problema no se limita a obtener mediciones imprecisas. También puede significar quedarse sin un mapa de rendimiento confiable para analizar las diferencias productivas entre ambientes.

Por eso, la preparación de los equipos es una tarea previa que no debe descuidarse. Registrar correctamente los datos durante la cosecha fina permitirá contar con información útil para tomar decisiones y planificar las próximas campañas.

El especialista abordó estas recomendaciones en una nueva entrega de Agrointeligencia, el espacio de Campo Directo dedicado a la agricultura de precisión.

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