El jopo del girasol continúa bajo estricta vigilancia en la Argentina. El SENASA, junto con el INTA, el INASE y ASagir, fortalecen las acciones de prevención para evitar el ingreso de esta maleza parásita, considerada una plaga cuarentenaria por el impacto que podría generar sobre la producción nacional de girasol.

El jopo del girasol (Orobanche cumana) afecta directamente las raíces del cultivo y puede provocar importantes pérdidas de rendimiento. Como la Argentina permanece libre de esta plaga, la estrategia se centra en la prevención, el monitoreo y la rápida respuesta ante cualquier sospecha.

Desde 2024 se encuentra vigente una alerta fitosanitaria declarada por el SENASA. Esta medida busca prevenir el ingreso de la maleza, fortalecer el trabajo conjunto entre organismos públicos y privados, y mejorar la capacidad de respuesta frente a una eventual detección en el territorio nacional.

 

Plan de contingencia y monitoreo permanente

En este contexto, el SENASA y el INTA elaboraron un plan de contingencia específico para actuar con rapidez si se detectara la presencia de la plaga. Además, las tareas incluyen monitoreos, capacitaciones y acciones coordinadas con instituciones técnicas y representantes de la cadena girasolera, entre ellos ASAGIR.

Por otra parte, durante la etapa de siembra, una de las principales medidas preventivas es utilizar semillas fiscalizadas por el INASE. Este organismo garantiza la calidad sanitaria del material de propagación y contribuye a reducir el riesgo de ingreso de la maleza.

Asimismo, el SENASA mantiene requisitos fitosanitarios específicos para la importación de semillas provenientes de países donde el jopo está presente. De esta manera, se refuerzan los controles sobre una de las principales vías potenciales de ingreso de la plaga.

A medida que avanza el desarrollo del cultivo, el monitoreo adquiere mayor relevancia. En consecuencia, los productores y técnicos deben prestar atención a la aparición de estructuras similares a un espárrago en la base del tallo del girasol, además de plantas con crecimiento retrasasado, cambios de coloración o síntomas de debilitamiento.

Al extraer una planta afectada, las raíces del parásito permanecen adheridas a las del cultivo. Ese signo constituye uno de los principales indicadores para sospechar la presencia del jopo del girasol.

Finalmente, ante cualquier indicio compatible con la plaga, el SENASA recomienda realizar la notificación inmediata mediante el Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (SINAVIMO). La detección temprana resulta fundamental para preservar el estatus fitosanitario del país y proteger la producción argentina de girasol.

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