Los agronegocios se preparan para un 2026 con cosecha récord, mayor ingreso de divisas y un escenario macroeconómico más ordenado, aunque con diferencias marcadas en la rentabilidad de cada actividad.
El panorama será analizado en el Foro Económico de Expoagro 2026 edición YPF Agro, donde disertarán David Miazzo, Carlos Melconian y Salvador Di Stéfano. Las exposiciones se realizarán en el Anfiteatro ArgenINTA entre el 10 y el 12 de marzo.
A las puertas de una campaña gruesa que podría marcar un nuevo máximo histórico, el clima económico luce favorable. Sin embargo, los especialistas advierten que no todos los sectores tendrán el mismo resultado.
Año récord, pero con rentabilidad dispar
“El 2026 será un año sólido para el agro argentino, aunque con luces y sombras”, evaluó Miazzo. Habrá volumen récord, pero márgenes ajustados en agricultura y mejores resultados en ganadería.
Si el clima acompaña en la etapa final, la producción podría superar los 154 millones de toneladas, según estimaciones privadas. Eso implicaría un ingreso cercano a los 50.000 millones de dólares para el complejo agroexportador.
No obstante, los precios internacionales se mantienen estables o con leve baja respecto de años anteriores. Están lejos de los picos históricos. Además, los fertilizantes siguen caros en relación con el valor de los granos.
“No es un viento de cola, pero es un mundo que deja trabajar”, sintetizó Melconian. En ese contexto, los productores agrícolas deberán afinar la gestión para sostener los márgenes.
La ganadería, en cambio, atraviesa un momento más favorable. China paga valores superiores a los de hace un año y Estados Unidos amplió su cuota preferencial de importación. Ese escenario podría aportar hasta 800 millones de dólares adicionales.
Para Miazzo, la combinación de oferta restringida y demanda firme genera precios altos y márgenes cómodos. Di Stéfano coincidió y afirmó que es un momento bisagra para invertir y retener vientres.
Dólares, retenciones y expectativas del mercado
Las proyecciones indican una fuerte acumulación de divisas. Sería el mejor flujo desde 2021. Ese ingreso daría respaldo al ordenamiento macroeconómico.
Melconian destacó que el campo cumplió un rol clave en el fortalecimiento de reservas. Sin embargo, advirtió que el desafío es quebrar la inercia inflacionaria y consolidar la recuperación.
Un punto de tensión será la comercialización de granos. Parte del mercado podría retener producción ante la expectativa de nuevas bajas de retenciones. El Gobierno deberá administrar esas señales para evitar demoras en la liquidación.
Según Di Stéfano, cualquier reducción adicional dependerá del equilibrio fiscal. Melconian fue más tajante y consideró que no hay margen para nuevas rebajas en el corto plazo.
¿El mejor año para invertir en agronegocios?
El orden macro, tasas más razonables y mayor previsibilidad aparecen como catalizadores de la inversión. Miazzo estimó que podría ser el mejor año en cinco o seis temporadas para la inversión privada en el agro.
Muchos productores llegan con mejor posición financiera tras años de prudencia. Ahora cuentan con caja, crédito y señales más claras.
Entre los incentivos se destaca el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Ofrece amortización acelerada, devolución anticipada del IVA y beneficios para bienes de capital y tecnología.
En este marco, los agronegocios combinan volumen histórico, estabilidad cambiaria y oportunidades de expansión. No obstante, el desafío será transformar ese contexto favorable en rentabilidad sostenida.
El 2026 se perfila como un año clave. Habrá récord productivo y mayor ingreso de dólares. Pero la gestión empresarial y la lectura fina del mercado serán determinantes para que los agronegocios capitalicen el momento.







