El Block Test Jesús María 2026 finalizó con una nueva edición que reunió producción, análisis técnico y compromiso gremial en la Sociedad Rural de Jesús María.
La experiencia permitió evaluar diferentes razas, cruzamientos y biotipos. Además, incorporó información vinculada con el rendimiento y la calidad de la carne.
Según explicó Miguel Peralta, presidente del Ateneo de la Sociedad Rural de Jesús María, participaron 28 lotes. En total, ingresaron aproximadamente 140 animales. La cifra superó a la registrada durante la primera edición. En aquella oportunidad participaron 20 lotes.
Entre los animales evaluados hubo ejemplares de Angus, Hereford, Braford y San Ignacio. La diversidad permitió observar diferentes características productivas y fenotípicas.
“Es enriquecedor ver el esfuerzo que han hecho y la variedad de cruzamientos, razas y diferentes biotipos”, destacó Lisandro Olmos. El especialista participó como jurado de la actividad.
Para Olmos, uno de los principales desafíos está relacionado con la homogeneidad de los animales. Este aspecto adquiere especial importancia cuando se piensa en los mercados de exportación.
El jurado remarcó que el producto final debe mantener características uniformes. La diferencia entre cortes de distinto tamaño puede afectar el atractivo comercial. En este sentido, el Block Test busca brindar una referencia concreta para orientar las decisiones productivas. La evaluación permite establecer pautas sobre las características que demanda el mercado.
Evaluación de los animales y calidad de carne
Gonzalo Aleu, también integrante del jurado, valoró especialmente el trabajo realizado durante la jornada. Según explicó, fue posible comparar distintas razas y biotipos en una misma instancia.
La evaluación comenzó con el análisis visual de los animales. Allí se observaron características externas vinculadas con la expresión de la genética. Sin embargo, el proceso no terminó en la pista. El siguiente paso fue trasladar esas observaciones a indicadores concretos dentro del frigorífico.
Uno de los objetivos fue determinar el rendimiento obtenido por los animales. También se analizó el espesor de grasa dorsal y el área de ojo de bife. A esto se sumaron variables como el color de la carne y el color de la grasa. También se contempló la medición del pH.
De esta manera, la actividad buscó ampliar la información disponible para los productores. El objetivo es avanzar hacia una caracterización más completa de los animales.
Aleu destacó que muchas veces el productor recibe desde el frigorífico datos vinculados con kilos y rendimiento. El Block Test Jesús María 2026 permitió sumar otros indicadores de interés.
La información obtenida puede contribuir a evaluar el futuro carnicero de cada biotipo. También puede aportar elementos para orientar futuros trabajos de selección y cruzamientos.
Otro aspecto analizado fue la infiltración de grasa. Esta característica había sido observada previamente mediante ecografías en los animales participantes.
El desafío, según los especialistas, es avanzar hacia una producción que combine rendimiento, calidad y uniformidad. Estos atributos resultan cada vez más relevantes para responder a las exigencias de los mercados.
En ese marco, la experiencia cerró una nueva edición con una mayor participación respecto del año anterior. Además, consolidó un espacio de intercambio entre productores, técnicos, jurados e instituciones.
La propuesta apunta a generar información útil para la toma de decisiones. También busca fortalecer el vínculo entre genética, producción y calidad de carne.






