La campaña de picado 2025/26 alcanzó unos 2,4 millones de hectáreas en Argentina, un 3% más que durante el ciclo anterior. El dato fue presentado por el ingeniero agrónomo Juan Monge durante el Congreso Argentino de Forraje.

El especialista analizó las estadísticas de la actividad junto al ingeniero agrónomo Pablo Cattani. El relevamiento permitió observar cambios en la participación de los principales cultivos destinados a la producción de forraje.

Según Monge, la campaña fue “bastante normal” después de los altibajos registrados durante los últimos ciclos. En este contexto, el maíz continúa siendo el cultivo con mayor participación.

Actualmente, representa alrededor del 52% de la superficie picada. Sin embargo, su participación viene disminuyendo en los últimos dos años. Hace dos campañas, el maíz representaba cerca del 60% del área. Ahora se ubica en torno al 50%, mientras otros recursos forrajeros ganaron superficie.

 

La alfalfa ganó protagonismo en la superficie picada

Uno de los principales cambios observados durante la campaña de picado 2025/26 fue el crecimiento de las pasturas y, especialmente, de la alfalfa. Las pasturas en general ocupan cerca del 28% de la superficie picada. Dentro de ese grupo, la alfalfa mostró un crecimiento significativo.

De acuerdo con Monge, la participación de la alfalfa pasó aproximadamente del 18% al 22%. Además, las pasturas sumaron cerca de dos puntos porcentuales.

El crecimiento se vincula con una mayor utilización de estos recursos en los sistemas ganaderos. En particular, tienen un papel importante en los establecimientos dedicados a la producción lechera. “Se está trabajando mucho en pasturas”, señaló el especialista durante la entrevista. También destacó que se trata de una herramienta especialmente relevante para los sistemas de lechería.

En contrapartida, el sorgo volvió a reducir su participación. Luego del incremento registrado tras la campaña afectada por la chicharrita, regresó a valores cercanos al 11%. La serie histórica también muestra una pérdida de superficie. En 2012, el sorgo representaba alrededor del 18% de las hectáreas picadas.

Actualmente, su participación se ubica cerca del 11%. Los verdeos, por su parte, mantienen una participación relativamente estable, de entre el 8% y el 10%.

 

Pocas modificaciones en los sistemas de conservación

En cuanto a los sistemas utilizados para conservar el material, no se observaron grandes modificaciones. Los valores de silo bolsa y silo puente permanecieron relativamente estables. Monge explicó que algunos grandes productores están migrando entre sistemas. Sin embargo, ese movimiento todavía no alcanza una magnitud suficiente para modificar significativamente las estadísticas generales.

La distribución entre los destinos productivos también mantiene una relación equilibrada. Según los datos presentados, carne y leche representan aproximadamente el 50% cada uno.

Otro dato destacado fue el crecimiento de la inoculación de cultivos de gruesa. Esta práctica viene aumentando durante los últimos años, tanto en sorgos como en maíces.

Por otra parte, también se observa una evolución en los equipos utilizados para el picado. En este sentido, se incrementaron los anchos de labor.

En cultivos de gruesa, las máquinas se acercan actualmente a los siete metros de ancho de trabajo. Además, durante esta campaña se incorporaron datos sobre los cabezales utilizados en cultivos de fina. Estos equipos alcanzan aproximadamente 6,20 metros de ancho. Los recolectores, en tanto, se ubican en torno a los 3,20 metros.

Así, la campaña de picado 2025/26 dejó como principales tendencias una mayor superficie total, el avance de la alfalfa y las pasturas, y una reducción relativa del maíz y el sorgo. Al mismo tiempo, la evolución de los equipos muestra una tendencia hacia mayores anchos de labor.

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